Cirugía en la enfermedad de Crohn: guía informativa para pacientes

Esquema explicativo sobre la cirugía en la enfermedad de Crohn y los principales procedimientos quirúrgicos.

Introducción a la cirugía en la enfermedad de Crohn.

La cirugía forma parte del tratamiento, pero no significa el final de la enfermedad.

Cuando a una persona le diagnostican enfermedad de Crohn suele pensar que todo el tratamiento consistirá en medicamentos. Sin embargo, la realidad es que una parte importante de los pacientes necesitará cirugía en algún momento de su vida.

Tampoco significa necesariamente que el tratamiento médico haya fracasado o que la enfermedad esté fuera de control. En muchos casos, la cirugía forma parte del tratamiento previsto para resolver determinadas complicaciones de la enfermedad.

La enfermedad de Crohn produce una inflamación que afecta a todo el espesor de la pared intestinal. Con el paso del tiempo, esa inflamación puede originar estrechamientos del intestino, fístulas, abscesos o lesiones que ya no responden adecuadamente a los tratamientos farmacológicos. Cuando esto ocurre, la cirugía pasa a formar parte del tratamiento de la enfermedad.

Es importante comprender que la cirugía no cura la enfermedad de Crohn. El objetivo no es eliminar definitivamente la enfermedad, sino tratar las complicaciones que aparecen como consecuencia de ella, aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida. La inflamación puede volver a aparecer posteriormente en otras zonas del tubo digestivo o incluso junto a la unión del intestino reconstruido tras la cirugía.

En la actualidad, la cirugía forma parte de un abordaje multidisciplinar en el que colaboran gastroenterólogos, cirujanos, radiólogos, enfermería especializada, nutricionistas y otros profesionales sanitarios. La decisión de operar no suele depender de un único especialista, sino del análisis conjunto de cada caso.

¿Cuándo puede ser necesaria una cirugía en la enfermedad de Crohn?

No todas las personas con enfermedad de Crohn necesitan una intervención quirúrgica. Muchos pacientes pueden mantenerse estables durante años gracias al tratamiento médico.

Sin embargo, existen situaciones en las que la cirugía ofrece mejores resultados que seguir aumentando o cambiando la medicación.

Entre las indicaciones más frecuentes se encuentran:

Estenosis o estrechamientos del intestino que dificultan el paso de los alimentos;
Obstrucciones intestinales repetidas;
Fístulas complejas;
Abscesos intraabdominales;
Perforaciones intestinales;
Hemorragias que no pueden controlarse por otros medios;
Enfermedad localizada que continúa produciendo síntomas a pesar del tratamiento médico óptimo;
Sospecha de cáncer o de lesiones precancerosas en algunos pacientes con afectación del colon.

En muchas ocasiones la cirugía no se plantea como una medida urgente, sino de forma programada. Esto permite preparar mejor al paciente antes de la intervención y reducir el riesgo de complicaciones.

¿Operarse significa que la medicación ha dejado de funcionar?

No necesariamente.

Durante muchos años la cirugía se consideró el último recurso. Actualmente esta visión ha cambiado.

Las guías ECCO explican que, en determinadas situaciones, una cirugía realizada en el momento adecuado puede ser incluso una alternativa razonable a seguir escalando tratamientos biológicos, especialmente cuando la enfermedad está localizada en el íleon terminal o en la región ileocecal y no existen complicaciones inflamatorias difusas.

Diversos estudios muestran que algunos pacientes intervenidos precozmente presentan una buena calidad de vida y pueden reducir la necesidad de nuevas cirugías o de tratamientos biológicos posteriores. Por ello, la decisión debe individualizarse y comentarse con el equipo médico.

¿Qué parte del intestino suele operarse?

La enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier segmento del aparato digestivo, desde la boca hasta el ano.

Sin embargo, la localización más frecuente es el íleon terminal, es decir, el último tramo del intestino delgado antes de unirse al colon. También es frecuente la afectación de la región ileocecal, donde se unen ambos segmentos intestinales.

Cuando la inflamación produce lesiones irreversibles en esta zona, la intervención más habitual consiste en extirpar el segmento afectado y volver a unir los extremos sanos del intestino mediante una anastomosis.

Los cirujanos intentan siempre conservar la mayor cantidad posible de intestino sano, ya que cada resección disminuye la longitud intestinal disponible para absorber nutrientes y líquidos. Este principio resulta especialmente importante porque algunos pacientes pueden necesitar más de una intervención a lo largo de su vida.

¿Siempre es necesario quitar un trozo de intestino?

No.

Aunque la resección intestinal es la cirugía más frecuente, no es la única opción.

En determinados pacientes con estenosis cortas puede realizarse una estricturoplastia, una técnica que ensancha el intestino sin necesidad de extirparlo. Esta estrategia permite preservar longitud intestinal y puede ser especialmente útil cuando existen múltiples estrechamientos o cuando el paciente ya ha sido operado anteriormente.

La elección entre resección y estricturoplastia depende de múltiples factores, como la longitud de la lesión, la presencia de inflamación activa, fístulas, abscesos o sospecha de cáncer.

¿Qué tipo de cirugía puede realizarse?

La técnica quirúrgica depende del tipo de lesión, de su localización y del estado general del paciente. El objetivo siempre es tratar la complicación concreta preservando la mayor cantidad posible de intestino sano.

Las intervenciones más habituales son:

Resección intestinal, en la que se extirpa el segmento afectado y se unen los extremos sanos del intestino.
Estricturoplastia, indicada en algunos pacientes con estrechamientos intestinales, que permite ensanchar el intestino sin necesidad de extirparlo.
Cirugía de las fístulas y de la enfermedad perianal, cuando existen trayectos fistulosos alrededor del ano o entre el intestino y otros órganos.
Cirugía del colon, reservada para determinadas formas de enfermedad de Crohn que afectan principalmente a este segmento intestinal.

La elección de una técnica u otra depende de las características de cada paciente y de la experiencia del equipo quirúrgico.

¿Es mejor una cirugía laparoscópica que una cirugía abierta?

Siempre que sea posible, la guía ECCO recomienda la cirugía laparoscópica para muchas resecciones electivas de la enfermedad de Crohn. En los últimos años también ha aumentado el interés por la cirugía robótica laparoscópica, aunque su papel continúa evaluándose.

En este tipo de intervención el cirujano trabaja a través de pequeñas incisiones utilizando una cámara y un instrumental específico, en lugar de realizar una única incisión amplia en el abdomen.

Diversos estudios analizados por la guía muestran que la laparoscopia ofrece ventajas como:

Menor dolor postoperatorio;
Recuperación más rápida;
Menor estancia hospitalaria;
Mejor resultado estético;
Menor riesgo de algunas complicaciones relacionadas con la herida quirúrgica.

No obstante, no todos los pacientes son candidatos. La presencia de múltiples cirugías previas, inflamación muy extensa, abscesos complejos o adherencias importantes puede hacer necesaria una cirugía abierta.

En algunos casos el procedimiento comienza por laparoscopia, pero durante la intervención el cirujano decide convertirla en cirugía abierta si considera que ofrece mayor seguridad.

¿Cómo se vuelve a unir el intestino después de una resección?

Cuando se extirpa un segmento intestinal, el paso habitual consiste en unir nuevamente los extremos sanos mediante una anastomosis.

Existen diferentes formas técnicas de realizar esta unión. La guía ECCO revisa la evidencia disponible sobre distintos tipos de anastomosis y señala que algunas configuraciones podrían reducir el riesgo de recurrencia o de nuevas intervenciones, aunque la elección final depende del criterio del cirujano y de las características de cada caso.

En los últimos años ha despertado un especial interés la denominada anastomosis Kono-S, diseñada específicamente para intentar disminuir la recurrencia de la enfermedad en la zona de la unión intestinal.

Aunque los resultados disponibles son prometedores, la guía considera que todavía se necesitan más estudios para establecer con certeza su beneficio frente a otras técnicas ampliamente utilizadas.

¿Qué ocurre cuando existen abscesos o fístulas?

No todas las complicaciones requieren una cirugía inmediata.

Por ejemplo, cuando aparece un absceso intraabdominal, la guía recomienda, siempre que sea posible, realizar primero un drenaje del absceso asociado al tratamiento antibiótico antes de plantear la intervención definitiva. Este enfoque permite controlar la infección y disminuir el riesgo quirúrgico.

Las fístulas constituyen otra complicación frecuente de la enfermedad de Crohn. Pueden comunicar distintas partes del intestino entre sí o conectar el intestino con otros órganos o con la piel.

Su tratamiento depende de múltiples factores, como su localización, la presencia de infección activa y los síntomas que produzcan. En algunos pacientes basta con tratamiento médico, mientras que en otros resulta necesaria la cirugía para eliminar el trayecto fistuloso o tratar las lesiones intestinales asociadas.

¿Cómo se trata la enfermedad de Crohn alrededor del ano?

La enfermedad perianal representa una de las formas más complejas de la enfermedad de Crohn y requiere habitualmente la colaboración entre gastroenterólogos y cirujanos colorrectales.

Uno de los objetivos principales consiste en controlar la infección sin lesionar los músculos responsables de la continencia anal.

Por este motivo, la guía recomienda con frecuencia el uso de setones, unos finos drenajes que mantienen abierta la fístula para facilitar el drenaje del contenido inflamatorio y disminuir el riesgo de formación de nuevos abscesos. Habitualmente este tratamiento se combina con terapia médica, especialmente con fármacos biológicos cuando están indicados.

Las intervenciones más agresivas sobre el esfínter anal se reservan para situaciones muy concretas, ya que pueden aumentar el riesgo de incontinencia.

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¿Siempre es necesario llevar una ostomía después de la cirugía en la enfermedad de Crohn?

No.

La mayoría de los pacientes intervenidos por enfermedad de Crohn no necesitan una ostomía permanente.

Sin embargo, existen situaciones en las que crear una ileostomía o una colostomía puede ser la opción más segura. Por ejemplo, cuando existe una infección importante, una inflamación muy intensa o un elevado riesgo de que la unión intestinal cicatrice mal.

En muchos casos estas ostomías son temporales y pueden cerrarse meses después, una vez que el intestino ha cicatrizado adecuadamente y las condiciones clínicas del paciente han mejorado.

Solo en determinadas circunstancias muy concretas puede ser necesario mantener una ostomía de forma definitiva.

¿Cómo se prepara un paciente antes de la cirugía?

Cuando la intervención puede programarse, el equipo médico intenta que el paciente llegue a la cirugía en las mejores condiciones posibles. Esta preparación puede reducir el riesgo de complicaciones y favorecer una recuperación más rápida.

Uno de los aspectos más importantes es controlar la inflamación y tratar las infecciones antes de la intervención. Si existe un absceso abdominal, siempre que sea posible se recomienda drenarlo y administrar tratamiento antibiótico antes de operar. Del mismo modo, el equipo valorará la necesidad de ajustar algunos tratamientos inmunosupresores o corticoides en función de la situación clínica.

Otro aspecto fundamental es evaluar el estado nutricional. La desnutrición es relativamente frecuente en la enfermedad de Crohn y se asocia a un mayor riesgo de complicaciones postoperatorias. Cuando existe malnutrición, el equipo sanitario puede recomendar medidas de soporte nutricional antes de la cirugía para mejorar el estado general del paciente.

Si deseas conocer con más detalle cómo influye la nutrición antes de la cirugía de Crohn, puedes consultar nuestro artículo específico sobre la dieta antes de la cirugía en la enfermedad de Crohn.

Además, dejar de fumar constituye una de las medidas más importantes antes de la intervención. El tabaquismo no solo favorece la progresión de la enfermedad, sino que también aumenta el riesgo de recurrencia después de la cirugía.

¿Qué riesgos tiene la cirugía en la enfermedad de Crohn?

Como cualquier intervención quirúrgica, la cirugía de la enfermedad de Crohn puede presentar complicaciones. No obstante, la mayoría de los pacientes se recuperan sin incidencias graves.

Las complicaciones pueden dividirse en dos grandes grupos.

Complicaciones precoces.

Son las que aparecen durante los primeros días o semanas después de la intervención. Entre ellas se encuentran:

Infección de la herida quirúrgica;
Abscesos intraabdominales;
Sangrado;
Fugas en la anastomosis (la unión entre dos segmentos intestinales);
Obstrucción intestinal transitoria;
Complicaciones respiratorias o trombóticas propias de cualquier cirugía abdominal.

El riesgo de estas complicaciones depende de numerosos factores, como el estado nutricional, la actividad de la enfermedad, la presencia de infección previa, el tabaquismo o el uso de determinados medicamentos.

Complicaciones a largo plazo.

Con el paso del tiempo pueden aparecer:

Nuevas estenosis;
Adherencias abdominales;
Hernias en la cicatriz;
Recurrencia de la enfermedad en otras zonas del intestino o junto a la anastomosis.

La mayoría de estas complicaciones pueden tratarse mediante seguimiento médico, tratamiento farmacológico o, en algunos casos, una nueva intervención.

¿Cómo suele ser la recuperación después de la cirugía en la enfermedad de Crohn?

La recuperación depende del tipo de cirugía realizada y de la situación clínica previa del paciente.

Gracias a los programas modernos de recuperación perioperatoria, muchas personas comienzan a levantarse de la cama y a caminar pocas horas después de la intervención. Del mismo modo, la alimentación suele reintroducirse de forma progresiva cuando el equipo médico considera que el intestino está recuperando su funcionamiento.

Cuando no aparecen complicaciones, la estancia hospitalaria suele ser más corta tras una cirugía laparoscópica que tras una cirugía abierta.

Una vez en casa, la recuperación continúa durante varias semanas. Durante este periodo es importante seguir las recomendaciones del equipo sanitario respecto a la alimentación, la actividad física, el cuidado de la herida y la toma de la medicación.

¿La cirugía cura la enfermedad de Crohn?

No.

Este es uno de los aspectos más importantes que debe conocer cualquier paciente.

La cirugía elimina el segmento intestinal afectado, pero no elimina la enfermedad. La inflamación puede reaparecer posteriormente, con mayor frecuencia cerca de la unión entre los dos extremos del intestino (anastomosis), aunque también puede afectar a otras localizaciones del aparato digestivo.

Precisamente por este motivo, la cirugía no supone el final del tratamiento.

Tras la intervención, el gastroenterólogo valorará el riesgo de recurrencia de cada paciente y decidirá si es necesario iniciar o mantener tratamiento farmacológico para reducir la probabilidad de que la enfermedad vuelva a aparecer. La guía ECCO destaca que la prevención de la recurrencia postoperatoria constituye una parte esencial del manejo de la enfermedad de Crohn.

¿Cómo es el seguimiento después de la cirugía en la enfermedad de Crohn?

El seguimiento continúa durante años, incluso cuando el paciente se encuentra bien, o bien presenta complicaciones metabólicas o nutricionales que pueden prevenirse.

El objetivo no es únicamente detectar síntomas, sino identificar de forma precoz la posible reaparición de la enfermedad antes de que produzca complicaciones importantes.

Para ello pueden utilizarse diferentes herramientas, entre ellas:

Revisión clínica periódica;
Analíticas;
Determinación de calprotectina fecal;
Pruebas de imagen en situaciones concretas;
Colonoscopia, especialmente durante el primer año tras la cirugía para valorar la anastomosis y detectar signos precoces de recurrencia.

La frecuencia de estas revisiones dependerá del riesgo individual de cada paciente y de la evolución posterior.

Preguntas frecuentes:


¿Todas las personas con enfermedad de Crohn necesitan operarse?

No. Muchas personas controlan la enfermedad únicamente con tratamiento médico. La cirugía se reserva para determinadas complicaciones o cuando los medicamentos no consiguen controlar adecuadamente la enfermedad.

¿La cirugía elimina definitivamente el Crohn?

No. La cirugía trata las complicaciones, pero la enfermedad puede reaparecer con el tiempo, por lo que es necesario mantener el seguimiento médico.

¿Es mejor la cirugía laparoscópica?

Siempre que sea técnicamente posible, suele asociarse a una recuperación más rápida y a una menor estancia hospitalaria. Sin embargo, no todos los pacientes son candidatos a este abordaje.

¿Siempre me pondrán una bolsa?

No. La mayoría de las intervenciones no requieren una ostomía permanente. Cuando es necesaria, en muchos casos puede ser temporal.

¿Puedo necesitar otra operación en el futuro?

Sí. Algunas personas precisan nuevas intervenciones debido a la recurrencia de la enfermedad o a la aparición de nuevas complicaciones. El seguimiento y el tratamiento médico después de la cirugía buscan precisamente reducir ese riesgo.

Conclusión.

La cirugía constituye una parte importante del tratamiento de la enfermedad de Crohn, pero no debe interpretarse como un fracaso del tratamiento médico. En muchas ocasiones representa la mejor opción para resolver complicaciones, aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Las técnicas quirúrgicas han evolucionado notablemente en las últimas décadas, favoreciendo procedimientos menos invasivos y estrategias orientadas a conservar la mayor cantidad posible de intestino sano. Al mismo tiempo, el tratamiento no termina con la intervención: la prevención de la recurrencia y el seguimiento a largo plazo siguen siendo fundamentales.

En la actualidad, las mejores decisiones se toman mediante un enfoque multidisciplinar en el que gastroenterólogos, cirujanos, radiólogos, enfermería especializada y nutricionistas trabajan de forma coordinada para ofrecer el tratamiento más adecuado a cada paciente.

Información importante:

Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y ha sido elaborado a partir de las recomendaciones de la European Crohn’s and Colitis Organisation (ECCO), adaptadas a un lenguaje comprensible para pacientes. La información no sustituye la valoración individualizada de los profesionales sanitarios responsables de tu atención. Ante cualquier duda sobre tu enfermedad o tratamiento, consulta con tu equipo médico.

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